Pequeña villa alcarreña, en el valle del arroyo San Andrés, rodeada de chopos, nogales y quejigos.
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EL CINEFORUM
Lo llaman cinefórum, pero para Antonio sigue siendo el teleclub, y para Olivia, Educación y Descanso sería un nombre ideal. El nombre, al fin y al cabo, es lo de menos.
Entré con retraso en el salón Pedros y algo, en el aire quieto, en la penumbra expectante, me llevó de golpe a otro tiempo. A aquel silencio cargado de promesas, al murmullo apenas contenido antes de que la pantalla encendiera la magia. Sentí, como un regalo inesperado, una emoción honda: la alegría de ver cómo amigos de mi propio pueblo han levantado, con calidad y entusiasmo, algo tan valioso.
La película elegida, Anatomía de una caída, no fue solo una proyección. Fue teatro, fue literatura, fue vida puesta en escena. Una interpretación deslumbrante de Sandra Hüller y un guion minucioso como un reloj de precisión. Nos ofrecieron, más que una historia, una experiencia.
Gracias, Pablo, por traer esta brisa nueva, este soplo de inteligencia y sensibilidad, a nuestro querido Yélamos, tan sediento de cultura como de lluvia el llano seco. Me voy conmovido, ilusionado, agradecido. Porque hay gestos que devuelven la fe en lo posible.
Gracias, de corazón, por este bombeo de cultura. Ojalá no se detenga.