YÉLAMOS DE ABAJO – ASOCIACIÓN EL OJUELO

REIVINDICACIÓN

CUANDO EL BIEN COMÚN DEJÓ DE SERLO: YÉLAMOS DE ABAJO, 2025

El año comenzó en Yélamos de Abajo con rumores que pronto dejaron de serlo. A primeros de 2025 llegaron las noticias: los intermediarios de molinos y placas solares rondaban el término como buitres, buscando dueños de fincas, midiendo el silencio y el cansancio de un pueblo pequeño. Incluso hubo una reunión en locales del ayuntamiento. Todo parecía avanzar deprisa y a oscuras.

Pero también ocurrió algo importante: gracias al esfuerzo de unos pocos —pocos, pero valientes— empezó a formarse un grupo de lucha por la dignidad. Un intento honesto de entender qué estaba pasando, de buscar la verdad en medio de este despropósito. En Semana Santa aparecieron carteles. No eran solo papeles: eran un grito contenido, una llamada a despertar.

Desde entonces se presentaron moratorias en el ayuntamiento y, como respuesta, nada. Cero respuestas. Silencio. Más silencio. Un silencio espeso, incómodo, que pesa más que cualquier palabra.

Ese silencio se hizo especialmente hiriente en el pleno celebrado en octubre, al que acudieron vecinos con la esperanza —ingenua, quizá— de ser escuchados. Allí quedó claro que la obsesión no era explicar, ni dialogar, ni rendir cuentas, sino impedir que el público asistente pudiera formular preguntas. Callar al pueblo dentro de su propia casa. Un pleno que pasará a la historia de Yélamos como uno de los hechos más bochornosos e indignantes que se recuerdan en una democracia.

Aun así, la voz del pueblo no se quedó encerrada en sus calles. El conflicto, la preocupación y la defensa del territorio llegaron hasta el Congreso de los Diputados, llevando consigo la dignidad de quienes se niegan a aceptar decisiones tomadas sin diálogo ni respeto. Porque cuando no se escucha en casa, no queda otra que alzar la voz más lejos.

Y en ese camino no estuvimos completamente solos. Desde fuera llegaron manos tendidas, palabras claras y apoyo sincero. Colectivos como Aliente ayudaron a comprender, a ordenar la indignación y a defender el territorio con argumentos, experiencia y humanidad. Ese respaldo fue un alivio y una prueba de que lo que ocurre en un pequeño pueblo no es un problema pequeño, sino parte de una lucha mucho más amplia por la tierra, la justicia y el bien común.

Solo hubo unas declaraciones en respuesta a artículos de prensa. En ellas, el alcalde declaró su “neutralidad” ante la instalación de molinos. Una neutralidad difícil de comprender para buena parte del pueblo, y que muchos interpretaron como una falta de implicación en un asunto que afecta directamente al presente y al futuro del territorio. Siempre respaldado por un grupo, una especie de guardia pretoriana difícil de entender, mientras la mayoría calla. Y ese silencio colectivo duele quizá más que las decisiones equivocadas.

Es triste comprobar que en un país donde se supone que hablar y dialogar es esencial, tanta gente elija no decir nada. Callar mientras se decide el futuro de la tierra que pisan.

El año termina, y aunque el dolor sigue, no todo ha sido negativo. Ha servido para ver quién es quién. Para descubrir a la gente valiente que se atreve a opinar, a dar la cara, a no vender su conciencia. Para situar a cada uno en su sitio.

Pensábamos vivir en un pueblo que presumía de ser un paraíso natural. Y lo es. Pero también hemos aprendido que algunos cambian ese paraíso por unos euros, sin valorar el daño irreparable al entorno ni la falta de solidaridad con quienes viven de la tierra. El bien común sustituido por el interés individual.

Y las autoridades del momento, con su postura, también han quedado retratadas.
Ahora ya sabemos dónde está cada uno.

Un año duro. Un año triste.
Pero también un año de despertar.

Aurelio Martínez

SALVAMOS LA ALCARRIA Capítulo 3.  Viaje al Expolio de la Alcarria   …

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EL NEGOCIO DE LAS RENOVABLES VISTO DESDE LA ESPAÑA RURAL: «Es colonialismo energético, somos el tercer mundo para la UE»

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EL IMPACTO DEL MODELO ENERGÉTICO EN YÉLAMOS DE ABAJO, LA ALCARRIA. SILENCIO DESINFORMACIÓN Y RESISTENCIA VECINAL.

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LAS MACROINSTALACIONES RENOVABLES AMENAZAN AL PUEBLO

La falta de información, la ambigüedad deliberada y los silencios prolongados suelen ser síntomas de que algo no se está haciendo con limpieza. Cuando todo es claro, no hay miedo a explicar; cuando todo se hace bien, se comunica con orgullo. Pero cuando empiezan a usarse palabras técnicas sin explicar su verdadero alcance —como ese “bombeo” en Yélamos— y se recurre al silencio institucional, es porque se teme que la verdad despierte oposición o indignación.

Ese oscurantismo solo genera desconfianza y fragmenta la relación entre los vecinos y quienes deberían representarlos.

Almacenamiento, aerogeneradores, placas y silencio.

nuevaalcarria.com  25-07-2025

PUBLICACIÓN EN «EL DECANO DE GUADALAJARA»

El pequeño pueblo alcarreño de Yélamos de Abajo lucha contra los gigantes de viento

Publicado por: Marta Perruca
15/06/2025 08:00 AM

POR EL LLANO

Nuestro llano, ese que se extiende sereno más allá de Yélamos de Abajo, es mucho más que tierra abierta y horizonte limpio. Es un santuario antiguo, donde vuelan libres el aguilucho cenizo y el cernícalo, donde el mochuelo canta al anochecer y el búho real guarda el silencio de la noche. Es hogar del gavilán, del azor, del alcotán y de tantas otras criaturas que aquí han hallado refugio durante siglos.

Hoy, ese equilibrio sagrado está en peligro. Lo que para algunos es solo campo baldío, para otros es vida que respira, que se posa, que anida. Las máquinas que se anuncian no entienden de vuelo ni de nido. No saben lo que significa el cortejo del cárabo bajo la luna ni el planeo majestuoso del buitre leonado sobre las crestas. Su ruido apagará los trinos. Su sombra alterará el orden antiguo del aire.

Este mensaje es para quienes aman sin alardes. Para los que han aprendido a mirar el cielo y reconocerlo por sus moradores. 

Para los que saben que cada águila culebrera que cruza el llano es un milagro que no se repite.

Pero también es para los que dudan. Para los que no creen que un animal pueda valer tanto como una promesa de progreso. A ellos les decimos: el verdadero progreso no arrasa, respeta. No sustituye la vida, la protege.

Y a quienes tienen en sus manos el poder de decidir: escuchen. No se trata solo de salvar un paisaje. Se trata de mantener con vida una historia compartida entre el hombre y la tierra. Una historia que no tendrá segunda parte si no actuamos ahora.

Por el llano.

Porque no se puede heredar lo que ya no vive.

POR YÉLAMOS DE ABAJO

 Nuestra tierra de Yélamos de Abajo, aquella que nuestros antepasados labraron con el sudor de su frente y el alma en las manos, está hoy amenazada. Las mismas lomas que vieron crecer generaciones, los mismos campos que guardan el eco de nuestros orígenes, podrían quedar marcados para siempre por el acero y el olvido.

Este mensaje va para quienes resisten, para quienes se niegan a ver cómo se sacrifica el alma de un pueblo en nombre de intereses ajenos. Pero también va dirigido a los que callan, a quienes miran hacia otro lado, a los indiferentes. A los que, en la sombra de la noche, dañan lo ajeno con cobardía porque temen la fuerza de la verdad. Incluso a ellos les va dedicada esta llamada.

Y no olvidamos a quienes, desde los despachos, deberían protegernos. A nuestras autoridades locales, que aún no comprenden que esto no es una simple disputa: es una batalla por la supervivencia de nuestra tierra. Si se comete este error, será irreversible. El daño no conocerá remedio.

Que todos sepan lo que tenemos. Que despierten los que aún no lo ven. Que valoren, antes de que sea tarde, la belleza sencilla y profunda de este rincón del mundo.

Por Yélamos. Porque lo que se hereda no se vende.

Ante la expectación generada por las explicaciones del Sr. Alcalde, quiero aclarar que el vídeo ha sido realizado con el máximo respeto que merece como persona. Sin embargo, como cargo público, consideramos legítima nuestra crítica ante la falta de información sobre el proyecto de instalación del parque eólico en nuestras tierras, así como la ausencia de respuesta a las solicitudes de moratoria.

En estos momentos tan delicados que atraviesa nuestro pueblo, creemos que también es necesario un espacio para la sonrisa. Eso es precisamente lo que he intentado con este vídeo: aportar un momento de alivio y reflexión, con el deseo sincero de que llegue al mayor número de personas posible.

Muchas gracias.

AURELIO

LAS MACROINSTALACIONES DE RENOVABLES AMENAZAN EL

 PUEBLO

Yélamos de Abajo, pueblo perdido en un precioso valle y abandonado por muchos de sus descendientes, ahora se enfrenta a su peor reto: el dinero de las renovables.

Sabemos, no porque el Ayuntamiento haya informado, que varias empresas pantalla (de las que se crean para desaparecer y no responsabilizarse de los problemas creados) han ofrecido al Ayuntamiento contratos para la instalaciones de renovables. El Ayuntamiento se ha dedicado a poner en contacto a los propietarios de las tierras con las empresas, y todos se deben estar frotando las manos soñando con los 20.000 euros por tierra que les prometen.

Debe ser tal el interés demostrado, que en vez de una empresa ya han contactado cinco; en vez de 5 molinos ya van por 30 y una subestación eléctrica…y eso que no se les ha ocurrido dar 100 euros para poner un molinillo en el balcón.

Un grupo de personas, que no tienen al dinero como primera prioridad, se han preocupado por investigar que hay detrás de estas propuestas y lo que están viviendo en pueblos similares. El panorama es desolador: presiones a los que no quieren alquilar, expropiaciones, impagos del alquiler, e instalaciones abandonadas que ya no permiten que el campo sea ni bonito ni cultivable.

Estamos intentamos informar al pueblo de estos riesgos y lo perjudicial que es para todos, hasta para los que quieren cobrar, pero la respuesta es variopinta. Tenemos apoyos en nuestro pueblo y en los de alrededor, pero también tenemos vecinos que, por cobardía o por evitar ser marcados, ni siquiera preguntan y hay otros que tiran de la violencia, porque no saben defender con palabras su opinión.

La realidad de esta situación es que :

  • El pueblo se va a ver más dividido que nunca. Los que quieren los molinillos, no respetarán otras opiniones y, en la medida en que no sepan defenderse con palabras, usarán la violencia.

  • El medio ambiente, que es lo único bueno de este pueblo, se verá seriamente dañado. Nuestras especies protegidas, ya no lo estarán si interesa más el teórico dinero.

  • La agricultura dejará de ser posible y los dos únicos agricultores buscarán otra forma de vida y no estarán en el pueblo.

El Ayuntamiento, que ha recibido peticiones de moratoria en los planes urbanísticos, que ha visto recogida de firmas en la plaza y carteles colgados en los balcones, ni siquiera convoca a una reunión para saber las distintas opiniones, prefiere mantenerse firme en su postura. Qué pueblo espera conseguir????

El que ve en euros no quiere ni enterarse de los posibles problemas. Dinero, Dinero, Dinero….y luego qué??